El hecho religioso es, en esencia, un aspecto exclusivo
del ser humano y está íntimamente relacionado
con el aspecto emocional o psíquico de las personas.
Aunque no se han publicado amplias investigaciones
con respecto del estado psico-espiritual de los
colombianos, una de las verdades de las que se habla
en voz baja mencionadas anteriormente es, justamente,
el hecho de que el alma colombiana esta
enferma.
El síntoma de esta enfermedad psico-espiritual es
el conjunto de inseguridades como consecuencia
histórica de más de 500 años de opresión y sometimiento
legitimados en nombre de la fe que se impuso
en América Latina.
En lo que respecta a lo
psico-religioso, los colombianos son herederos de
un sentimiento de sometimiento y de temor a la
institución de fe que representa su credo, esto sin
importar la denominación en la que las personas se
congreguen.
La razón de esto es la fusión entre la
institución religiosa y el poder público que condicionó
a las conciencias del pueblo para obedecer ciegamente;
durante el dominio español este control
psico-espiritual se difundió bajo el slogan “estar en
contra del Rey es estar en contra de Dios”, y posteriormente
se transformó en “confrontar al Estado es
estar en contra de la Iglesia”.
De esta manera se le
dio al poder público el carácter sagrado que se mantuvo,
incluso, hasta la segunda mitad del siglo XX.
Se tiene, pues, dos sentimientos consecuentes en el
alma religiosa del colombiano: el temor a perder el
control moral y el temor a la libertad; la paranoia
apocalíptica o la auto glorificación neurótica personal
o congregacional desencadena la neurosis obsesiva,
el trastorno psicológico más representativo de una fe basada en acontecimientos mágico-místicos y
el extremismo doctrinal.
El reverendo Sun Myung
Moon enseña al respecto: “una fe que se basa en milagros
y manifestaciones místicas no es una fe saludable”
(Moon 2009,159); en una entrevista radial en
el año 2003, el erudito argentino Marcos Aguinis
expresaba: “la gente que le tiene miedo a la libertad
se aferra al fundamentalmente”.
Así pues, y siguiendo los lineamientos del psiquiatra
Robert Jay Lifton, la sublimación de los contenidos
doctrinales (presentados como venidos del
cielo y por ello su análisis científico se prohíbe) lleva
a la satanización de la reflexión crítica anulando
el cuestiona miento (Lifton 1963). El rabino Noaj
Weinberg afirma al respecto: “hay que cuidarse de
cualquier sistema que desalienta el cuestiona miento;
cualquiera que desaliente la posibilidad de preguntar
está temeroso de que se pueda descubrir la falsedad
de sus creencias” (Weinberg 2009).
La des-calificación del otro que no cree y reza igual
se agrava cuando el púlpito, los contenidos doctrinales
o la autoridad del ministro de culto son usados
para agredir a todos aquellos que no se someten a la
doctrina y la autoridad de dicho líder religioso, conducta
que muta en un trastorno que en la psicología
religiosa se conoce como necrofilia… legitimando
así y sacralizando el exterminio del otro que no hace
parte del grupo religioso, del que está fuera del grupo
de control, del que es señalado como rebelde, hereje,
apóstata, secta, anticristo, verdadero o falso ministro.
viernes, 1 de julio de 2016
Características del conflicto religioso
El conflicto religioso colombiano no es un conflicto
geo-confesional, como los casos de Sudán (el norte
musulmán y el sur cristiano) y los países balcá-
nicos (Bosnia islámica y Serbia cristiana ortodoxa),
en donde las fronteras geográficas han estado claramente
establecidas conforme la religión que se
profese, y han suscitado enfrentamientos bélicos
públicamente conocidos.
No es tampoco un conflicto bélico propiciado como política de estado, como ocurrió en las Guerras de Religión del siglo XVI, en las que los reinos establecían su confesionalidad y atacaban a los países vecinos o regiones circunscritas que confesaban un credo diferente al del soberano.
Tampoco es un conflicto popularmente manifiesto, es decir, denunciado públicamente como tal. Un ejemplo de este tipo de conflicto es Israel, en donde existe un enfrentamiento entre una ultra-ortodoxia judía que reclama un estado confesional judaísta y arremete sistemáticamente contra las minorías islá- micas y cristianas del país.
Otro ejemplo reciente es la sistemática agresión que han sufrido los cristianos evangélicos de México a manos de sectores radicales del catolicismo, asimismo como la persecución contra colectividades judías en Argentina, siendo la agresión más grave el ataque terrorista contra la sede de la AMIA en julio de 1994 en el que murieron 85 personas y 300 quedaron heridas, hecho por el cual hasta la fecha no hay ni un solo responsable señalado.
El conflicto religioso que está presente en Colombia es un conflicto negado, descalificado y censurado. Negado porque la posición de las instituciones que ostentan el monopolio espiritual o se encuentran gozando de una cierta comodidad, consiste en afirmar que este conflicto es inexistente; descalificado
porque la respuesta al planteamiento del tema es la satanización y la argumentación de que dicho aná- lisis es apologético, sectario, carente de rigor cientí- fico y alimentado por la paranoia de quienes se han presentado como víctimas del conflicto religioso colombiano. Y censurado (bien sea por iniciativa propia o por coacción) por temor a las represalias que se puedan sufrir por parte de las instituciones religiosas o de instituciones al servicio o dependientes de las estructuras religiosas al hablar del tema.
No es tampoco un conflicto bélico propiciado como política de estado, como ocurrió en las Guerras de Religión del siglo XVI, en las que los reinos establecían su confesionalidad y atacaban a los países vecinos o regiones circunscritas que confesaban un credo diferente al del soberano.
Tampoco es un conflicto popularmente manifiesto, es decir, denunciado públicamente como tal. Un ejemplo de este tipo de conflicto es Israel, en donde existe un enfrentamiento entre una ultra-ortodoxia judía que reclama un estado confesional judaísta y arremete sistemáticamente contra las minorías islá- micas y cristianas del país.
Otro ejemplo reciente es la sistemática agresión que han sufrido los cristianos evangélicos de México a manos de sectores radicales del catolicismo, asimismo como la persecución contra colectividades judías en Argentina, siendo la agresión más grave el ataque terrorista contra la sede de la AMIA en julio de 1994 en el que murieron 85 personas y 300 quedaron heridas, hecho por el cual hasta la fecha no hay ni un solo responsable señalado.
El conflicto religioso que está presente en Colombia es un conflicto negado, descalificado y censurado. Negado porque la posición de las instituciones que ostentan el monopolio espiritual o se encuentran gozando de una cierta comodidad, consiste en afirmar que este conflicto es inexistente; descalificado
porque la respuesta al planteamiento del tema es la satanización y la argumentación de que dicho aná- lisis es apologético, sectario, carente de rigor cientí- fico y alimentado por la paranoia de quienes se han presentado como víctimas del conflicto religioso colombiano. Y censurado (bien sea por iniciativa propia o por coacción) por temor a las represalias que se puedan sufrir por parte de las instituciones religiosas o de instituciones al servicio o dependientes de las estructuras religiosas al hablar del tema.
el asunto de la tolerancia
La tolerancia hacia ideas distintas y aquellos que piensan diferente: se pide tolerancia con los que profesan otra religión, tienen otras ideas políticas, oyen otra música, viven su sexualidad de manera particular y un largo etcétera.
La tolerancia es importante en varios sentidos: permite abrir la mente a otras lógicas y racionalidades que ayudarían a entender otros puntos de vista, otras maneras de vivir la vida que puede ser igualmente válida, o hasta mejor.
Se podrían aprender otras actitudes para incorporar en la propia vida y aumentar la calidad de la existencia. Solo se necesitaría una actitud de escucha para no descalificar de tajo lo otro solo porque no se entiende o comparte. A lo mejor escuchando razones se podría empezar a entender. Es muy difícil para el intolerante beneficiarse de realidades diferentes a la de su metro cuadrado.
Pero aún falta mucho por entender y practicar la tolerancia. Digamos que es "fácil" hacerlo mientras se limita a la exposición de ideas: algunos lograrán ser tolerantes cuando dejan al otro expresar opiniones y puntos de vista (y eso que ni esto logran algunos).
El problema comienza cuando esas ideas se tornan en acciones obligatorias y se pretende que el otro no solo escuche, sino que actúe conforme a ellas. Entonces ya los asuntos de tolerancia religiosa, política, ideológica, etc. se convierten en un choque de ideales que se pretenden imponer y que el otro no tolerará ser obligado o persuadido a ello.
El problema es que los extremos tienen desequilibrada la vida, empezando porque ni siquiera hay capacidad para escuchar las razones del otro, y si se escuchan faltaría mucho coraje para aceptar que pueden ser mejores que las propias (en caso de que lo fueran). O lo otro es que muchas veces no se exponen razones, sino solo emociones, lo cual daría dos planos diferentes de discusión, que nunca se encontrarían.
miércoles, 29 de junio de 2016
PREGUNTAS ORIENTADORAS
Esencial: ¿ quien soy en el mundo?
Unidad: ¿ como construyo amistad en medio de la diversidad ?
Contenido: ¿ como crees que la amistad y la tolerancia puede ayudar en tu vida diaria?
uno de los problemas que encontramos entre los estudiantes, es que se a perdido el significado de, amistad y tolerancia en el salón y el colegio en general .
Esencial: ¿ quien soy en el mundo?
Unidad: ¿ como construyo amistad en medio de la diversidad ?
Contenido: ¿ como crees que la amistad y la tolerancia puede ayudar en tu vida diaria?
uno de los problemas que encontramos entre los estudiantes, es que se a perdido el significado de, amistad y tolerancia en el salón y el colegio en general .
realizamos este blog con el propósito de afianzar los valores de la amistad y tolerancia sin tener la necesidad de tener una amistad para una buena convivencia es el aprender el verdadero valor de la tolerancia, por que buscamos tener una mejor relación en el aula estudiantil también como en la sociedad.
este blog lo realizamos con la meta de facilitar información sobre los grandes temas que salen a relucir con el hecho de la tolerancia.
la expectativa que buscamos satisfacer con este blog es dar una información mas haya del significado que nos dan cotidianamente en el tema de la tolerancia.
los resultados que esperamos es poder lograr un gran numero de visitas y hasta la fecha de hoy JUEVES 30 DE JUNIO DEL AÑO 2016 llevamos 278 visitas
lunes, 27 de junio de 2016
Morgan Freeman: "¡No me llames afroamericano!"
Morgan Freeman es hoy una de las mayores estrellas de Hollywood. Sin embargo, en los años 50 llegar a la cima no era sencillo para un joven negro. Hablamos con el actor sobre aquella época, en la que todavía estaba obligado a sentarse en los asientos traseros del autobús.
Su carrera arrancó tarde. tenía treinta y tantos cuando consiguió su primer papel importante en televisión. Hoy, a nadie le extraña que el señor Freeman figure entre los grandes de Hollywood; sin embargo, allá por los 50 era impensable que un afroamericano pudiese ser la estrella en una película o que fuera a la universidad. Este 2012 se cumplen 50 años desde que un estudiante de raza negra, James Meredith, logró matricularse en la Universidad de Misisipi. Aunque el gobernador segregacionista Ross Barnett se opuso y promovió manifestaciones que requirieron la intervención del Ejército, su ingreso marcó un hito en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos. De todo ello charlamos con Freeman, a quien acaban de otorgar el Globo honorífico por toda su carrera.
Morgan Freeman. Por favor, no me llame `afroamericano´, soy americano.
Su carrera arrancó tarde. tenía treinta y tantos cuando consiguió su primer papel importante en televisión. Hoy, a nadie le extraña que el señor Freeman figure entre los grandes de Hollywood; sin embargo, allá por los 50 era impensable que un afroamericano pudiese ser la estrella en una película o que fuera a la universidad. Este 2012 se cumplen 50 años desde que un estudiante de raza negra, James Meredith, logró matricularse en la Universidad de Misisipi. Aunque el gobernador segregacionista Ross Barnett se opuso y promovió manifestaciones que requirieron la intervención del Ejército, su ingreso marcó un hito en la historia de los derechos civiles en Estados Unidos. De todo ello charlamos con Freeman, a quien acaban de otorgar el Globo honorífico por toda su carrera.
Morgan Freeman. Por favor, no me llame `afroamericano´, soy americano.
Para usted, ¿no hay diferencia?
M.F. En América, a los negros les resulta muy fácil culpar de todo a los blancos. Pero en la vida casi todo depende de ti mismo. Estados Unidos sigue celebrando el Mes de la Historia Negra. ¡Qué estupidez! No hay una historia negra, solo existe la historia de Norteamérica.
¿Siempre pensó así?
M.F. No, tuve que aprenderlo. En Misisipi, donde crecí, teníamos dos reglas: los blancos son malos porque odian a los negros, y los negros son malos porque son unos inútiles.
¿Cuándo se dio cuenta de que eso no era cierto?
M.F. En el colegio. Tenía 9 años cuando me subí por primera vez a un escenario, y a los 12 gané un concurso como mejor actor joven de Misisipi.
M.F. En el colegio. Tenía 9 años cuando me subí por primera vez a un escenario, y a los 12 gané un concurso como mejor actor joven de Misisipi.
¿Cuándo ocurrió aquello? ¿En 1949 aproximadamente?
M.F. Exacto.
Entonces seguía en vigor el «separados, pero iguales»; las razas vivían separadas. Aquel premio significaba en realidad que usted era el mejor actor negro, ¿no es así?
M.F. Si lo quiere ver así, sí. Pero por aquel entonces vivían en Misisipi muchos más negros que blancos. Es decir, tuve una competencia muy numerosa. Muchos de nosotros éramos descendientes de esclavos.
¿Usted también?
M.F. Solo he podido reconstruir mi árbol genealógico hasta la madre de mi tatarabuela. Era esclava en Virginia. De aquella época viene también mi apellido [Freeman, `hombre libre´], muchos esclavos liberados lo adoptaron. Es probable que algún funcionario les preguntara: «¿Cómo te llamas?». «Tom». «¿Y qué más?». «Solo Tom». «Vale, pues a partir de ahora te llamas Tom Freeman».
Usted nació en 1937 en el seno de una familia pobre de un estado sureño... ¿Cómo fue su infancia?
M.F. No éramos de los más pobres porque mi madre era maestra, pero no siempre teníamos para comer.
. En aquellos años se producían de vez en cuando linchamientos de negros en Misisipi. ¿Tenía miedo?
M.F. Siempre había una extraña tensión en el ambiente. A veces oíamos que habían quemado una tienda o que le habían dado una paliza a alguien, o que el Ku Klux Klan volvía a la carga. Los adultos sí que pasaban miedo, pero los niños no nos enterábamos de lo que pasaba.
¿Tenía amigos blancos?
M.F. No. Solamente entré en contacto con niños blancos más tarde, cuando nos mudamos a Chicago
.
. A finales de los 40, millones de familias negras se fueron al norte con la esperanza de recibir un trato mejor.
M.F. Mi padre quería trabajar de peluquero en Chicago. Pero bebía, y aquello desgarró a nuestra familia. Vivíamos en el South Side, conocí a un montón de tipos peligrosos... y estuve muy cerca de tomar el camino equivocado.
. ¿Cuándo tuvo claro que lo discriminaban?
M.F. En el instituto, a los 14 o 15 años, de repente pasaban cosas que no podías explicarte, que eran injustas.
¿Cuál es su peor recuerdo?
M.F. No necesariamente el racismo diario, me preocupaba más la situación de nuestra familia. Odio las Navidades porque en aquellos años siempre eran tristes. No había regalos, a veces ni comida. Sigo sin celebrar la Navidad.
. ¿Era buen alumno en la escuela?
M.F. Tuve que repetir séptimo curso porque nos mudábamos a menudo de casa. Pero luego fui uno de los mejores de mi clase.
. ¿Profesores negros, escuela negra?
M.F. Me gradué en 1955. El Tribunal Supremo había abolido un año antes la separación por razas. Nuestro mundo se puso patas arriba. De un día para otro podíamos beber en las mismas fuentes que los blancos, ir a los mismos restaurantes y usar los mismos baños.
. ¿Hasta aquel momento tenía que viajar en los asientos traseros del autobús?
M.F. Por supuesto.
. En 1955, Rosa Parks se negó a levantarse de su asiento en un autobús y provocó un escándalo nacional que impulsó el Movimiento por los Derechos Civiles en torno a Martin Luther King. ¿Cómo percibió aquello?
M.F. No me limité a asistir pasivamente, también actué en consecuencia. Después de que Rosa Parks diese el primer paso, todos empezamos a sentarnos donde queríamos.
. ¿Cuándo supo que quería ser actor?
M.F. A los 13 años actué en una función escolar y enseguida quise interpretar papeles protagonistas. Era buen alumno y, tras mi graduación, me ofrecieron becas para continuar estudiando, pero solo en escuelas provinciales. Por eso decidí que mi futuro estaría en Hollywood.
. Todas las estrellas de cine eran blancas. ¿Cómo se le ocurrió que en Hollywood podría haber sitio para usted?
M.F. Sidney Poitier y Harry Belafonte rodaron sus primeras películas en los años 50. Pensaba que si Sidney Poitier podía, yo también. Pero antes tuve que tomar un camino muy diferente: me alisté en el Ejército, al igual que muchos hombres sin dinero en los años 50. Fui a las Fuerzas Aéreas.
¿Había guerra en ese momento?
M.F. No, la guerra de Corea ya había terminado. Yo quería volar, pero no me dejaron. No sé cómo, pero al final acabé en radares. Aquello no era para mí y no tardé en irme... y a finales del 59 vine a Hollywood.
. A menudo se oye decir eso de «Me voy a Hollywood», pero no es tan sencillo. ¿Dónde pasó la primera noche?
M.F. Había ahorrado dinero y alquilé un apartamento.
. ¿Dónde?
M.F. Lejos de Hollywood. No tenía coche, tampoco había autobuses; así que no conseguí trabajo. A pesar de todo, me inscribí en el sindicato negro de actores. Tampoco me sirvió de nada. Al poco tiempo, me quedé sin dinero. Pasé hambre.
¿Qué hacía para sobrevivir?
M.F. De vez en cuando comía algo de arroz.
. ¿Cuál fue su primer trabajo?
M.F. Repartir correo. Al cabo de siete meses pude comprarme un coche; en Los Ángeles no eres nadie sin uno. No puedes ir a fiestas, no consigues trabajos ni sexo. Fue el destino: ese empleo me ayudó a despegar.
¿Cómo fue?
M.F. Conocí a gente que me puso en contacto con una escuela de interpretación que admitía a negros. Aprendí a moverme, a hablar, ¡incluso fui a clases de francés!
¿Qué sucedió después?
M.F. Me fui a Nueva York... una pérdida de tiempo. No conseguí nada. Cinco meses después aterricé en San Francisco, donde me metí en un teatro amateur. Me encargaba del mantenimiento y, a veces, me dejaban actuar. Una vez, me pidieron que interpretara a un indio que salía ondeando la bandera americana. Me negué y me echaron.
Tenía usted su orgullo...
M.F. Demasiada autoestima. Una semana más tarde empecé a trabajar de cartero, ahorré unos cuantos dólares y me trasladé otra vez a Nueva York. Me pasé cuatro años lavando coches.
. No se puede decir que su carrera hubiese arrancado... Por otro lado, en 1964 pudo votar por primera vez.
M.F. La situación de los negros había mejorado. Las nuevas leyes de derechos civiles del 64 supusieron la victoria definitiva del movimiento de Martin Luther King... y también sacudieron a la industria del cine; los actores negros, por fin, empezaron a tener oportunidades. Pero todavía tuvieron que pasar 20 años para llegar a ser una estrella de cine.
. ¿Hubo un momento decisivo para su carrera?
M.F. En 1966 tenía un empleo temporal en una agencia de viajes y me llevaba muy bien con la jefa. Estaba harto de mi vida de actor sin éxito y le pregunté si podía incorporarme definitivamente a la empresa. Se negó. Pensé que era por mi color de piel, pero en realidad temía que la dejara colgada en cuanto me ofrecieran un papel. Si hubiese aceptado mi proposición, habría seguido vendiendo viajes hasta hoy.
. ¿Y cuándo dejó a la jefa en la estacada?
M.F. Poco después. Hice una obra sobre el Movimiento por los Derechos Civiles y fue un éxito. Luego vino un programa de televisión y aparecí en 780 episodios. Eran los años 70 y por primera vez no tenía problemas económicos.
Pero sí problemas con el alcohol.
M.F. Los debí de heredar de mi padre, que murió de cirrosis a los 47 años. No era un borracho, pero después de despertarme un par de veces en mitad de la calle decidí darle un cambio a mi vida.
. Y a partir de los años 80 cambian las cosas.
M.F. Sí, la situación de los negros había cambiado. Eddie Murphy, Michael Jackson, Magic Johnson, Bill Cosby... ¡La clase media blanca adoraba a las estrellas negras!
. Hoy figura usted en esa misma lista. A veces parece que usted siempre interpreta a Nelson Mandela o a Dios.
M.F. La culpa es de mis ojos. Transmiten la sensación de que soy sabio y bondadoso... ya me pasaba con 20 años.
. ¿Tiene algún sueño por cumplir?
M.F. No, se han cumplido ya. Y vuelvo a vivir en Misisipi, me da fuerzas vivir en casa. Cuando eres rico y famoso, es muy saludable recordar de dónde vienes.
Privadísimo
De pequeño se pagaba la entrada de un cine matinal vendiendo botellas vacías. Hoy colecciona monedas de oro.üü Padre de 4 hijos de 3 mujeres diferentes, le apasiona pilotar aviones, jugar al golf, la equitación y navegar.üü Adora su profesión «Hasta que muera, espero seguir trabajando» y no le gustan los remakes «No tiene sentido hacer lo que otros hicieron antes», afirma.
Nelson Mandela: Un símbolo de libertad
El primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente ha sido el prisionero político más famoso del mundo. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en el año 1993.
Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918, en Mvezo (Sudáfrica). Perteneciente a la etnia xhosa, fue uno de los 13 hijos que tuvo su padre con cuatro esposas diferentes. Tuvo una infancia feliz escuchando historias de su pueblo, cuando éste era libre, antes de la llegada de los blancos.
Cursó los estudios de secundaria y bachillerato, y finalmente ingresó en la Universidad de Witwatersrand (Johannesburgo), donde se graduó, en 1942, como abogado. Compaginando los primeros trabajos de abogacía en un estudio jurídico, Mandela se unió al Congreso Nacional Africano (CNA); una organización que llevaba a cabo campañas pacíficas contra la discriminación y excesiva explotación que sufrían los negros sudafricanos. Así comenzaría su andadura política.
En el año 1943 fundó la Liga Juvenil y organizó cuantiosas protestas en contra de lasegregación racial denominada como ‘apartheid’. Mediante huelgas y otras protestas no violentas, su nombre comenzó a escucharse cada vez más. Por su parte, el gobierno reprimía los manifestantes con sangre y violencia, y entonces fue cuando Mandela recurrió a la lucha armada.
Al año siguiente fue capturado y condenado a cadena perpetua. Allí pasaría 27 añosde su vida en condiciones precarias; solo se le permitía recibir una visita y una carta cada seis meses. En 1969 el servicio secreto sudafricano preparó el asesinato de Mandeladentro de la misma cárcel; simularían un intento de fuga donde sería asesinado en apariencia de una recaptura. Gracias a un agente del Servicio de Inteligencia Británico se impidió tal operación.
Aun estando en la cárcel, su lucha no cesó. Su nombre cada vez se oía más y la lucha contra la ‘apartheid’ era constante. Llegó ser conocido como el líder negro más importante de Sudáfrica.
En el año 1990 el presidente moderado Frederik de Klerk liberó a Nelson Mandela, que ya tenía 71 años, y juntos negociaron y derogaron la ‘apartheid’ un año después. Por ello en 1993 fueron galardonados ambos con el Premio Nobel de la Paz.
Las primeras elecciones multirraciales de 1994 dieron la victoria al ANC (Congreso nacional africano) con el 63% de los votos. Días después el parlamento designó aMandela presidente de Sudáfrica. Trabajó durante su mandato por instaurar la democracia en un país donde la violencia, la discriminación y la injusticia dominaron durante muchos años. Gobernó hasta 1999 y entonces decidió retirarse de la vida política.
Su opinión es todavía consultada en asuntos importantes de su país, por lo que no hay duda de todo lo que significa Mandela. Fue significativo oírle decir en su mandato “no esperéis milagros”, cuando el hecho de que ya estuviese ahí, era uno.
¿Quién fue Nelson Mandela? ¿Qué hizo?
Nelson Rolihlahla Mandela fue un activista, abogado y político sudafricano del siglo XX y XXI (nació el 18 de julio de 1918 y falleció el 5 de diciembre de 2013 a los 95 años de edad) conocido principalmente por:
– Luchar pacíficamente contra la segregación racial en Sudáfrica.
– Instaurar un modelo político democrático en Sudáfrica.
– Ser el presidente de la República de Sudáfrica entre 1994 y 1999.
Nació en Mvezo, una pequeña aldea situada al sur de de Sudáfrica ) en la que creció de forma sencilla en un contexto tribual. A los 9 años, su padre murió y su madre lo dejó a cargo del regente de Mqhekezweni, el cual se haría responsable de Mandela hasta su edad adulta.
Nelson se formó en un internado y una universidad de élite negra. A los 23 años (1941) se mudó a Johannesburgo y entró a formar parte del CNA (Congreso Nacional Africano), un partido político que abogaba por los derechos de la población negra del país.
Lucha contra el apartheid, arresto y años en la cárcel
En 1948 llegaron al gobierno de Sudáfrica un grupo de nacionalistas radicales que trajeron tras de sí un régimen de segregación racial en la que se impuso la supremacía del hombre blanco. Mandela, lejos de sucumbir al absolutismo racista del gobierno, organizó una rebelión de desobediencia civil no violenta desde el seno del CNA. Tras 10 años de lucha incesable contra el apartheid, los dirigentes imperantes quisieron acabar con la resistencia del CNA de raíz e ilegal-izaron el partido, llevando a Mandela y al resto de activistas a organizar una lucha armada desde la clandestinidad. El 5 de agosto de 1962, Nelson Mandela fue arrestado por conspiración contra el gobierno (entre otros delitos) y pasaría en la cárcel los siguientes 27 años de su vida
Salida de la cárcel y presidencia de Sudáfrica
Durante la década de los 80, el aumento de la violencia racial y el desarrollo de la sociedad globalcatalizaron el crecimiento del número de protestas en contra del régimen sudafricano con el nombre de Mandela como estandarte. El gobierno, ante la presión interna e internacional a la que estaba viéndose sometido, decidió poner en libertad a Mandela el 11 de febrero de 1990. Tres meses después de su liberación fue elegido para liderar el CNA y desde su puesto de poder luchó por la democracia, consiguiendo que en 1994 se celebrasen las primeras elecciones democráticas de la historia de Sudáfrica con él como vencedor, convirtiéndose así en el primer presidente negro de Sudáfrica.
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