viernes, 1 de julio de 2016

el asunto de la tolerancia



La tolerancia hacia ideas distintas y aquellos que piensan diferente: se pide tolerancia con los que profesan otra religión, tienen otras ideas políticas, oyen otra música, viven su sexualidad de manera particular y un largo etcétera.


La tolerancia es importante en varios sentidos: permite abrir la mente a otras lógicas y racionalidades que ayudarían a entender otros puntos de vista, otras maneras de vivir la vida que puede ser igualmente válida, o hasta mejor.


Se podrían aprender otras actitudes para incorporar en la propia vida y aumentar la calidad de la existencia. Solo se necesitaría una actitud de escucha para no descalificar de tajo lo otro solo porque no se entiende o comparte. A lo mejor escuchando razones se podría empezar a entender. Es muy difícil para el intolerante beneficiarse de realidades diferentes a la de su metro cuadrado.


Pero aún falta mucho por entender y practicar la tolerancia. Digamos que es "fácil" hacerlo mientras se limita a la exposición de ideas: algunos lograrán ser tolerantes cuando dejan al otro expresar opiniones y puntos de vista (y eso que ni esto logran algunos).


El problema comienza cuando esas ideas se tornan en acciones obligatorias y se pretende que el otro no solo escuche, sino que actúe conforme a ellas. Entonces ya los asuntos de tolerancia religiosa, política, ideológica, etc. se convierten en un choque de ideales que se pretenden imponer y que el otro no tolerará ser obligado o persuadido a ello.


El problema es que los extremos tienen desequilibrada la vida, empezando porque ni siquiera hay capacidad para escuchar las razones del otro, y si se escuchan faltaría mucho coraje para aceptar que pueden ser mejores que las propias (en caso de que lo fueran). O lo otro es que muchas veces no se exponen razones, sino solo emociones, lo cual daría dos planos diferentes de discusión, que nunca se encontrarían.

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